Aunque se pavimente decir que no hay mayor gozo
que la de ser padres, la realidad es que tener hijos puede cambiar en una
fuente de estrés incesante. Nuestro ardiente deseo de instruir bien, encomendar
de que tengan buenos rutinas, compensar sus necesidades básicas o atender de su
salud son algunas de las ansiedades a las que los papás nos retamos a
diario. A pesar de esto, hay culturas
que revelan que, aunque las personas sin hijos conservan sus horizontes de bienestar
más estables, son los padres los que apacientan de picos de felicidad más valiosos. Es decir, aunque tengamos que luchar con
miles de pequeñas dificultades diarios, gozaremos al mismo tiempo de grandiosa
dosis de bienestar.
Para luchar el “estrés doméstico” no hay nada
mejor que el sentido del humor. Recuerda que tus hijos exigen conducta y autoridad,
pero además instantes alegres y entretenidos. Anima el sentido del humor, ratos
de risas, áreas para el juego y lograrás alegrarse más con ellos al tiempo que
os aflojáis y libráis vuestra tensión.
No obstante, se tenga considerado lo que se va
a hacer o decir ante un problema, obtenido el momento, las emociones pueden
superar al hombre. Tocando las emociones, se comunica este autocontrol al resto
de partes de la familia. “Así, es mucho más cómodo la información, educarse a
escuchar y a ser elástico y terminar, si es posible, con pactos claros. La
educación emocional aborda en casa y es un instrumento básico para afrontar con
calma una discusión familiar”, asevera la pedagoga.
Hay que ser competentes de ver un aprieto como un instrumento y congruencia para mejorar las relaciones entre los familiares, ya que “es provechoso no dejar de resolver ningún problema. Eso sí, de la modo adecuada, de forma positiva”, según de la Torre. Que no se estar a la mira aprietos no es síntoma de una familia ajustada o equitativa. De hecho, la experta puntea que “puede indicar un dificultad de fondo coherente con una comunicación familiar defectuoso, provocando que algunos miembros obvien hablar por ahorrarse las disputas y retardando la resolución del problema”
Revisar los métodos y técnicas de estudio para evitar los sesgos y los prejuicios en torno a los modelos familiares. − Analizar los posibles prejuicios para niños y niñas de crecer en un hogar no convencional, y focalizar la atención sobre sus posibles beneficios para potenciar los efectos favorables. − Ser considerados con los distintos modelos familiares existentes y no otorgar a la familia nuclear un estatus de primacía sobre los demás. − La clave para favorecer un desarrollo sano y armónico no se encuentra en la estructura del hogar sino en la calidad de vida familiar. − Se han de utilizar enfoques que profundicen en los procesos y no en los productos. Resultan de mayor utilidad los enfoques que identifican los factores relevantes en el desarrollo infantil y los procesos para configurar un hogar capaz de afrontar los retos.
− En el caso de las familias monoparentales se deriva la necesidad
de recursos formales de ayuda que hagan más sencillas sus circunstancias, tales
como ayudas económicas específicas, medidas que faciliten la conciliación
familiar y laboral o medidas de integración laboral. − Lo importante de una
familia no es su estructura, sino la dinámica de sus relaciones. Se han de
promover actitudes de aceptación hacia todas las formas familiares sin
percibirlas como incompletas o supuestamente conflictivas.
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