Cuando hablo de estrenar, me refiero a ser la primera persona que desprecinta la caja, la abre y enciende por primera vez ese terminal. Los grandes fabricantes de móviles estudian cada detalle para que tanto su dispositivo como su embalaje sean perfectos. Esto quiere decir que cuando quitamos el primer plástico que nos indica que esa caja nunca ha sido abierta, vamos a ver algo que nos gusta y excita nuestra mente.
En primer lugar, la vista es la que más información percibe, han de gustarnos los colores, las formas y la distribución de todo. Tras la vista, entra en juego nuestro tacto, tanto el de la caja como el del resto de objetos han de ser agradables. No hemos de olvidarnos del olor, ese delicioso olor a producto nuevo. Aunque pueda parecer en ocasiones una tontería, si cualquiera de nuestros sentidos nota algo extraño o percibe algo que no le gusta aunque sea en el exterior de la caja, puede marcar la diferencia y hacer que encendamos por primera vez nuestro smartphone, lo hagamos con una mayor desgana de la que deberíamos.
A todo ser humano le gusta percibir estas sensaciones, pero el que nos guste estrenar un smartphone, no se basa solamente en los sentidos. También juega un papel importante otros términos como la exclusividad, si somos de los primeros en comprar ese terminal y lo hacemos en una fecha muy próxima a su lanzamiento. Si tenemos un dispositivo nuevo, también sabemos que vamos a poder jugar a los últimos juegos, las mejores aplicaciones, tendremos una de las últimas versiones del sistema operativo y probablemente, una estética algo diferente a lo que ya estamos acostumbrados.
Cuando estrenamos un smartphone de segunda mano, las sensaciones son prácticamente las mismas, pero siempre tenemos ese miedo en el caso de que se lo hayamos comprado a alguien aleatorio o que no conozcamos y confiemos en él. En este caso, las buenas sensaciones van precedidas de un miedo a que no nos hayan engañado, que el teléfono esté en buen estado físicamente, que funcione bien y que hayan incluido todos los accesorios.
También hemos de tener en cuenta que según como hayamos adquirido dicho dispositivo, nuestra sensación será mejor o peor. No es lo mismo haber estado trabajando duro y ahorrando para finalmente tener una recompensa que recibirlo directamente. Si por ejemplo hemos comprado ese producto por un impulso pero no estamos realmente seguros de si ha sido una buena compra o no, todos estos sentimientos pueden desaparecer. Estrenar cualquier producto nos proporciona felicidad, y esta será más o menos breve teniendo en cuenta este tipo de factores.
Los fabricantes y su equipo de marketing también se encargan de que deseemos cosas que no necesitamos, ahí es cuando hacen un buen trabajo y si tenemos en cuenta la obsolescencia programada, ese deseo se produce mucho antes de lo que debería.
Y tú, ¿eres de los que les gusta estrenar smartphone? ¿Prefieres comprar un teléfono móvil de segunda mano? Deja tu experiencia en los comentarios.
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